PARAGUAY: UNA ECONOMÍA POTENCIADA POR EL AGRO

La evolución favorable de los indicadores macroeconómicos de los últimos años en Paraguay ha tenido una gran influencia del agro. La cosecha de soja se multiplicó por 17 desde mediados de los ’80, dando impulso a la industria y el comercio internacional.

La agricultura es una de las actividades de mayor importancia en la economía paraguaya y de mayor tradición en la historia productiva del país, a partir de los cultivos de yerba mate desde la época colonial y, ya en el siglo XX, con el algodón y el tabaco siendo los principales fundamentos del ingreso de divisas.

Durante los últimos cuarenta años un importante y dinámico proceso de transformación se ha producido en la agricultura paraguaya. Los cambios más destacables son la expansión de la frontera agrícola, la introducción de nuevos cultivos, la aparición de nuevas tecnologías y prácticas de manejo, la incorporación de maquinarias agrícolas, entre otras. Con el desarrollo del sector agrícola de Paraguay, la soja tomó un papel preponderante en la economía del país, transformándose en el principal producto de la agricultura mecanizada paraguaya y en el principal generador de divisas para el país. Según datos de CAPECO la expansión del sector fue tan importante que el área sembrada con soja se triplicó en los últimos 20 años.

Desde mediados de la década pasada los principales indicadores macroeconómicos de Paraguay han mostrado una evolución favorable, lo que tiene su principal fundamento en el gran desarrollo de las exportaciones, que lograron alcanzar una participación en el producto de alrededor del 32% entre 2006 y 2015, según refleja el libro “Paraguay: Potencia Agroindustrial para Alimentar al Mundo” del Instituto Paraguayo de Investigaciones Económicas (IPIE). En 2017, según los datos del Banco Central de Paraguay (BCP), las exportaciones representaron el 36,6% del PIB. Por su parte, el crecimiento de las exportaciones totales fue apuntalado, principalmente, por la producción agrícola, en donde el complejo soja se destaca al haber alcanzado una participación del 35% en las exportaciones totales del país en 2015. En el 2018, la participación de este complejo se ubicó en el 40% de las exportaciones totales.

El fuerte impulso en la producción de soja de los últimos años ha generado una gran dinámica en las exportaciones de poroto (sin industrializar), con un aumento en el volumen del 561% entre 1995 y 2018, lo que implica un crecimiento promedio anual del 7,8%. Las exportaciones de poroto de soja pasaron de 1,07 Mt en 1995 a 6,03 Mt en 2018. Sin embargo, la abundante disponibilidad de semillas de soja cosechadas en el país dio lugar, asimismo, a un crecimiento de la industria oleaginosa. La capacidad instalada de procesamiento registró un aumento del 244% entre 1997 y 2018, pasando de 4.640 t/día a 15.950 t/día, según datos de J.J. Hinrichsen. A su vez, la participación de los productos derivados de la industrialización de la soja en las exportaciones pasó de ser de alrededor del 4,5% (en términos de valor) a mediados de la década del ’90 a un 15,6% en 2018. Estos resultados han posicionado a Paraguay como el quinto productor mundial de soja y el cuarto exportador mundial del complejo soja.

Además, el desarrollo de la cadena de la soja impulsa en sus diversas etapas una gran dinámica en el sector logís¬tico. En este punto se destaca la importancia del transporte fluvial en la comercialización en el mercado externo, ya que cerca de la totalidad de los granos de soja son exportados por vía fluvial. A partir de la mayor participación en el comercio internacional de la oleaginosa, Paraguay se convirtió en los últimos años en líder indiscutido de la navegación fluvial de América Latina y figura como tercero en el mundo, superado solamente por Estados Unidos y China.

Sin embargo, la cuestión logística, principalmente en lo que respeta a la infraestructura de transporte, es uno de los principales factores que afectan la competitividad de la producción paraguaya. Un informe realizado por CEPAL en 2014 mostraba la existencia de ineficiencias logísticas equivalentes a un 17,1% del valor de las exportaciones por vía fluvial, debido a fallas operativas, demoras en la carga/descarga, así como la falta de dragado y balizamiento de los ríos lo cual demora la operación en 24 horas adicionales. Mientras que para el caso de aquellas cadenas que utilizan las vías terrestres, las ineficiencias detectadas alcanzaban el 27,5%, donde las demoras en el paso de frontera Paraguay-Brasil y las mermas en los productos asociados principalmente a falencias en la infraestructura vial rural son los temas que más inciden en estos sobrecostos.

En esta primera parte del informe se analizará la evolución de la producción agrícola y de la industria de crushing. En la segunda parte, que se publicará en una próxima edición de este Informativo Semanal, se profundizará en el comercio internacional de los productos generados por el agro paraguayo y en su logística de exportación,

Producción agrícola

La soja es ampliamente el cultivo más importante en la agricultura paraguaya. Es el que abarca la mayor superficie sembrada, el de mayor volumen producido, el más importante para la generación de divisas del país y el de mayor peso para la economía de Paraguay, especialmente por ser el primer eslabón de la cadena agroindustrial englobada en el denominado complejo soja.

Un trabajo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) que analiza el mercado de la soja en los países del Consejo Agropecuario del Sur (CAS), expresa que la introducción y expansión del cultivo de soja en Paraguay se produjo como consecuencia del fomento del Plan Nacional del Trigo que el gobierno paraguayo implementó a partir del año 1967, con objeto de autoabastecerse y sustituir importaciones. El mencionado Plan, contempló estímulos financieros acompañados de apoyo técnico y fiscal a los productores que deseaban iniciarse en la producción del rubro. A partir de estos incentivos se constituyeron numerosas empresas agrícolas que fueron incorporando a la producción nuevas y más extensas áreas de tierras fértiles a rotación con el trigo de invierno. El destino final de esta producción estaba dirigido al mercado interno. Luego, con las buenas cotizaciones internacionales de las décadas de los ‘70 y ‘80, se aceleró el proceso de habilitación de tierras para su cultivo, experimentando tasas de crecimiento sin precedentes en la agricultura empresarial del país. Esta expansión se consolidó a mediados de los años ’80 y continuó en las décadas subsiguientes generando que desde 1990 hasta la actualidad el área destinada a la oleaginosa se cuadruplique alcanzando las 3,6 M ha en la campaña 2018/19.

Por su parte, la producción mostró un extraordinario crecimiento motorizado, además de por la mencionada expansión del área agrícola, por la incorporación de nuevas tecnologías, mecanización y mejoras en las prácticas de manejo de cultivos. Entre mediados de la década de los ’80 y la actualidad, la cosecha de soja paraguaya se multiplicó por 17. A partir de ello, Paraguay se posicionó como sexto mayor productor mundial con una participación promedio del 2,8% en las últimas tres campañas.

Luego de la sequía que afectó la última cosecha (2018/19), donde se obtuvo una producción de 8,85 Mt (caída 14,1% respecto al ciclo previo), el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyecta para la campaña 2019/20 una cosecha de 10,2 Mt, quedando algo por debajo del récord de 10,34 Mt registrado en la 2016/17. Esta estimación en un contexto de caída de producción en la India llevaría a Paraguay a ubicar el puesto número 5 entre los principales productores.
La distribución espacial del cultivo de soja muestra una concentración en el extremo este de la región Oriental con dos focos productivos fuera de la zona tradicional, uno en la porción norte, en los departamentos de San Pedro y Amambay, otro en el sur, en el departamento de Misiones. Los mayores rendimientos por hectárea se presentan en las áreas históricas del cultivo, varias zonas de los departamentos de Alto Paraná, Canindeyú, Itapúa y Caaguazú, a las que se sumó también la región del noroeste de Caazapá.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Related Posts